Dentro de un imaginaro onírico
Haike se expresa utilizando el lenguje del automatismo y del dibujo. Desarrolla
imágenes propias de donde emergen figuras, brotan follajes,
emergen manantiales de abundantes cardúmenes, un mundo
invisible y poético de pequeños grillos, pájaros
y mariposas junto a textos literarios que dan lugar a una pintura
escencialmente emotiva. El uso de la línea sutil y atemporal,
los colores que permiten el paso de la luz. El texto en el encuentro
con la línea hace un contrapunto poético.