Graciela Geller

Por Laura Murlender

Dentro de un imaginaro onírico Haike se expresa utilizando el lenguje del automatismo y del dibujo. Desarrolla imágenes propias de donde emergen figuras, brotan follajes, emergen manantiales de abundantes cardúmenes, un mundo invisible y poético de pequeños grillos, pájaros y mariposas junto a textos literarios que dan lugar a una pintura escencialmente emotiva.

El uso de la línea sutil y atemporal, los colores que permiten el paso de la luz.

El texto en el encuentro con la línea hace un contrapunto poético.